EL PERRO ARCOÍRIS SONRÍE EN CICE EN EL FIN DEL MUNDO
CAPITULO 5 FINAL
EL PERRO ARCOÍRIS SONRÍE EN CICE EN EL FIN DEL MUNDO
Los dos nuevos
compañeros miraban atónitos como el gran buque avanzaba cada vez más. El resplandor celestial que emitía el barco y
que podía verse a leguas, les había dejado como hipnotizados, ninguno de los
dos decía palabra alguna, tan solo tenían puestos los ojos en el horizonte. Es
algo que no se podían ni creer, después de tanto tiempo esperando a que su más
soñado deseo se hiciera por fin realidad no eran capaz ni de mover un musculo de
la emoción y la excitación. Pero el barco seguía avanzando cada vez más y más,
pero ellos seguían allí, al borde del acantilado mirando estupefactos y sin dar
crédito a lo que estaba pasando.
Pero de repente, un
enorme estruendo sonó en la lejanía y retumbo por todo el cielo como si se
tratase de un enorme trueno. Las sirenas del barco de las almas perdidas
comenzaron a sonar sin parar.
En ese preciso
momento, Mino pareció salir de su trance y dijo en voz alta: ¡Nos
están llamando!, ¡nos están llamando!, ¡tenemos que ir al puerto!,
el barco está llamando a todas las almas que están en el Fin de la Tierra,
para que vayan al puerto y puedan embarcar, el barco va atracar, recogerá a los
últimos pasajeros que estén en el muelle y zarpará hacia el Fin del Mundo.
Arcoíris y Mino
empezaron a correr como jamás lo habían hecho antes, como alma que lleva el
diablo acantilado para abajo. Según corrían y corrían a veces se
acercaban justo al borde y en lo
profundo del acantilado podían divisar, su bote salvavidas para el otro mundo,
el enorme buque que no paraba de hacer sonar sus sirenas y que miraban
angustiados como se acercaba cada vez más al puerto.
Al fin llegaron al
puerto y en el último muelle, en el más alejado contemplaron maravillados,
sorprendidos y emocionados, atracado el barco de las almas perdidas, el
insumergible navega mundo, el legendario USHUAIA.
También vieron algo en
el muelle que les hizo poderse relajar, estar tranquilos y sosegados, muchas
otras almas esperaban en el muelle para embarcar.
Se fueron poco poco acercando
a donde estaban todos los demás aguardando en una larga fila a poder embarcar.
Cuando llegaron a la larga fila se pararon y miraron hacia atrás, pero detrás de
ellos ya no había ni venia nadie más y fue en ese preciso momento, cuando ante
sus ojos apareció detrás de ellos.......... El pescador de almas, el inagotable,
incansable y mítico Capitán del Barco de las almas perdidas.
Mino lo
miraba de tal manera que no cabía en sí de alegría y emoción de poder volver
ver a su dueño. Entonces mirando el Capitán a los ojos de su amado gato
le dijo: “Mino, te dije que algún día volvería a por ti, sois los últimos,
embarcad.”
Cuando embarcaron todas y cada una de la almas perdidas, extraviadas y abandonadas.
El gran buque haciendo resonar sus estruendosas sirenas, zarpo del muelle del Fin de la Tierra y se adentró en las inconmensurables
aguas del océano profundo, poniendo rumbo al Fin del Mundo.
Ya solo les quedaba a nuestros queridos amigos una sola cosa por hacer, para poder correr, jugar, disfrutar y ser felices eternamente. Para poder cruzar el ansiado y querido Puente del Arcoiris, tendrán que coronar El Monte Oliva, un cerro situado en la isla Grande de Tierra del Fuego, al este de la ciudad de Ushuaia. Su altitud es de 1326 metros.
Ahora en la capital del fin del mundo, desde Ushuaia, El Perro Arcoíris sonríe en Cice, que es de donde comenzó su maravillosa aventura.
Ushuaia, Tierra del Fuego. La ciudad del fin del mundo




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